(UV, 21-05-2008) Juan María Traverso es así, no tiene filtros. Por eso, cada vez que una cámara, un micrófono o un grabador se le acerca, quien comienza la entrevista ya se frota las manos pensando en todo lo que el Flaco va a ofrecer en materia periodística al público ansioso que lee, mira o escucha.
Así, en una extensa entrevista publicada hoy por el diario deportivo Olé realizada por Mauro Feito, periodista que también integra la mesa de Ultima Vuelta, el multicampeón del automovilismo argentino habló de todo y de todos. Sí, sinceridad brutal a la que nos tiene acostumbrados el polémico Juan, pero como siempre imperdible para el que recibe sus conceptos. Pase, lea, piense y disfrute.
Sacudido el mundillo del automovilismo mundial tras la aparición de un video que involucraba en una orgía sexual a Max Mosley, presidente de la FIA, Traverso dio su opinión al respecto: "No queda bien meterse en la vida personal de la gente. Pero si algo de lo tuyo trasciende y ocupás un cargo público, tenés que irte. Y a lo de Mosley lo conoce todo el mundo. Se equivocó. Le hace mal al automovilismo que se mantenga al frente de la FIA".
El Flaco agregó: "Puede haber homosexuales también. Los acepto, como debería hacer toda la sociedad. No tengo amigos homosexuales, pero estoy seguro de que hay muchos pilotos que lo son. Y está todo bien. Mirá que no va a haber algún homosexual si hay 18.000 pilotos en la Argentina... El problema es cuando hay ladrones, faloperos o borrachos... Y claro, ahí sí estoy en contra. Si un piloto necesita droga para correr o tomarse una botella de vino, primero que todo, es flor de cagón. Y segundo, un peligro para sus colegas.
El asunto del antidoping, relacionado directamente con el uso de drogas, es otro de los temas que abarcó el ramallense: "Creo que no sirven. Siempre discutí que el control antidoping del automovilismo debe ser distinto al de los Juegos Olímpicos. Porque un piloto se pone gotas en los ojos para los gases. Y tienen efedrina... Y otro toma una aspirina para el dolor de la columna, por la butaca. Y eso te salta en el control. Creo que debemos atacar otros problemas. Yo puteo contra los que se comen un asado con una jarra de vino y salen a correr una carrera zonal. Eso es un peligro. Además, los chequeos médicos son flojos. Cuando iba yo, el oftalmólogo me pedía un autógrafo, me comentaba la carrera del domingo y me firmaba el permiso. De revisarme, ni en pedo".
El automovilismo, a grandes rasgos, pintado por el máximo ganador en la historia del TC2000: "Está pasado de show, pero tiene que haber un límite. Cuando pusieron el lastre empezaron a estropearlo. Yo venía ganando y tenía que levantar para salir cuarto. En OCA me pagaban para salir campeón, no para ganar carreras... ¿Sabés las veces que levanté? Hoy, el automovilismo está pasado de show. Si algún piloto tiene que ir a "Bailando por un sueño", estamos al horno... Se pasaron de rosca. Pero ojo, el mundo es redondo. Todo vuelve. Ya en la Fórmula 1 les volvieron a dar pelota a los pilotos: les sacaron el control de tracción para que manejen los que saben".
Tercero en la tabla histórica de triunfos en Turismo Carretera con 46 victorias, Traverso también se refirió al presente de la categoría: "Me confundió un poco el TC. Primero dijeron que no necesitaban carreras especiales. Pero ya pusieron una, en San Luis. Y dijeron que van a hacer dos más. El que inventó las carreras diferentes fue el TC 2000, con los 200 Kilómetros de Buenos Aires, el óvalo, los callejeros, las pruebas nocturnas... Cuando escucho que el TC puede ir a un callejero a Mar del Plata o armar otra vez un semipermanente, me da risa. Es una ridiculez. No sólo porque con 50 autos no entran en un callejero. También porque sólo el 20% de los pilotos es bueno. El 30% es aceptable y el otro 50% ni siquiera tendría que tener carnet para manejar en la ruta. Ahí estoy con Aventin cuando dice que el TC no puede correr en Potrero de los Funes. Sabe por qué lo dice"...
Su opinión de la dirigencia y una caricia al presidente del TC: "El Puma es el mejor dirigente. Tiene defectos y virtudes, como cualquiera, pero su trayectoria lo hace el mejor. Si hacemos un podio, Aventin está primero y Pablo Peón, segundo. El resto no existe. Urtubey (Top Race) y Paoletti (TN) pelearían el puesto 20°".
La muerte en los autódromos, una pregunta ineludible con una respuesta 100 por ciento Traverso: "Las carreras no deben continuar cuando alguien fallece. Sea un piloto o un tipo del público. Cuando murió el chico de F-Renault, en Río Cuarto (2002), me peleé a muerte con dirigentes del TC 2000 que decían que el show debía seguir. ¡Había 200 personas llorando en boxes! Cuando alguien muere, la carrera de autos es el 0,000000%. No entiendo a los alpinistas profesionales a los que, en pleno ascenso, se les muere uno, lo entierran en la cima y siguen. ¡Qué pelotudos! Cuando se mató (Raúl) Petrich, los de la ACTC me vinieron a preguntar qué hacíamos. Yo había cargado el auto y me estaba yendo".
Los pilotos, esa especie en extinción, y el público nuestro de cada domingo: "El automovilismo es riesgoso y los pilotos lo tienen que asumir. Los que no lo asumen son simples choferes: corren cagados en cada vuelta. El resto, pocos, son buenos pilotos. Los mejores son Ortelli, Fontana y el Gurí Martínez. A pesar de que tuve problemas con los tres, son los mejores. Lo que me preocupa es que los pilotos hablan de la seguridad de ellos: que una chicana, que la jaula del auto, que los toques, que las vías de escape... Y nadie se está preocupando del público. Hoy, el espectador está desprotegido".
Justamente ayer se cumplieron diez años de la muerte de Alfredo Yabrán, consuegro y amigo personal del Flaco, que recuerda arrepentido su victoria en TC apenas días después de aquel suicidio. "Admito que nunca lloré por la muerte de un piloto. Soy duro, soy así. Pero con Yabrán me pasó algo distinto. Lloré por la impotencia al sentirme tan pelotudo. ¿Qué hacía corriendo en Río Cuarto, si horas antes había estado en el entierro? Estoy en pedo' Yo no lo siento así, ni en pedo. He visto corredores, como los Schumacher o Ledesma, que viajaron en avión, enterraron a su madre o su padre, y se volvieron a correr. Eso es una cagada. No puedo creer que yo haya hecho lo mismo...".
El domingo 7 de agosto de 2005, el día que la leyenda dijo adiós. "Como nunca antes, me pregunté si valía la pena seguir. Estaba cansado de ver caras de orto en el equipo. Siempre me pregunté al subirme al auto si estaba pasándola bien. Y ese domingo me respondí que no. Estaba aburrido, mi nieta Juana me esperaba en casa, hacía un frío del orto, Wilke y Laborda estaban enojados con todos... Esto es un embole', me dije. Y cuando vino Etchegaray a buscarme al micro, le dije que me iba a Buenos Aires. Primero no me creyó, pero a los pocos minutos cayó". Y se fue de las pistas el Flaco. A aprender a disfrutar de otras cosas. De la bella Juanita por ejemplo, a quien de vez en cuando su abuelo se le escapa para ir a las carreras y hablar de todas estas cosas.
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