(UV, 29-06-2012) La tarde del 29 de junio de 1997 será inolvidable para Norberto Fontana. Y la semana previa también. Mientras el piloto argentino remaba en Europa, luchando en la Fórmula Nippon en Japón, le llegó el llamado para su gran oportunidad. Gianni Morbidelli, piloto que corría en Fórmula 1 con Sauber, se había lesionado una mano. El argentino tenía que dejar su rol de tester, tomar el auto del italiano y debutar en la máxima.
Magny-Cours era el escenario, Fontana se encontraba en Japón, y debía emprender viaje de inmediato, para llegar a Suiza, sede del equipo, para probarse la butaca. Luego de la presentación, era la hora de concentrarse. Mientras el periodismo argentino especializado alertaba a los inexpertos nuevos fanáticos de la Fórmula 1 en Argentina sobre las chances de pelear por la punta, la ansiedad por estas tierras crecía.
El panorama comenzaba con lluvia el viernes, Norberto y su compañero Johnny Herbert no se despegaban, unos minutos después de comenzar la tanda, 'Fontanita' salía a desafiar el circuito francés por primera vez. Dejó cuatro autos atrás en ese entrenamiento general. Al día siguiente, con una pista algo mejor, llegaba la clasificación. El argentino entonces quedó en el vigésimo lugar, por delante de los Minardi de Ukyo Katayama y Tarso Marques, a un segundo y medio de Herbert.
El desafío era avanzar en carrera y llegar al final. Un comienzo complicado entorpeció el andar del argentino durante la carrera, hasta que un despiste lo dejó fuera de carrera promediando la competencia. La tranquilidad llegó cuando Sauber informó que no sería su única participación, y que Morbidelli necesitaba otras dos carreras para recomponer su mano. El italiano había reemplazado a su compatriota Nicola Larini, ex Ferrari, que quedó afuera por muy malos resultados en las primeras fechas del año.
Pasó la experiencia de Magny-Cours, y llegaba Silverstone, dos semanas después. Allí, Norberto logró soltarse más y llegar al final en una meritoria novena posición, que con el sistema de hoy, le hubiera otorgado dos puntos para el campeonato, en ese entonces sumaban los primeros seis. En Hockenheim repetiría su posición final, en una carrera con varios abandonos, en la que un veterano Gerhard Berger se llevó su última victoria de su trayectoria, también fue la última de Benetton.
Morbidelli volvió en el Gran Premio de Hungría, pero Fontana tendría otra chance más a fin de año, en Jerez de la Frontera. Protagonista inesperado en la lucha por el título que Jacques Villeneuve ganó sobre Michael Schumacher, la tarde del famoso 'autazo' del alemán de Ferrari, el argentino corrió lo que sería su última carrera en la Fórmula 1. Para 1998 tuvo un pie y medio adentro de Tyrrell, pero la valija llena de dólares del brasileño Ricardo Rosset dejó a la gran promesa nacional con las manos vacías. Desde acá, va el recuerdo de aquella experiencia de un argentino que tuvo todo para descollar en la máxima categoría, y no tuvo la suerte de su lado. |